Buenas foreros, os dejo la crónica de mi viaje a Estambul de 4 noches, 3 días, del que regresé ayer por si le puede servir de orientación a alguien. Después de usar a diestro y siniestro este foro me veo en el deber de corresponder de algún modo.

Antes del viaje, podéis enviar un e-mail a la Consejería de Turismo de la Embajada de Turquía para que os envien el mapa de Estambul y una pequeña guía informativa. La dirección es:
www.turismodeturquia.com

HOTEL Y VUELO: elegí el hotel ERBOY (limpio, inmejorable situación -c/Ebusuuud Caddesi, 32, – desayuno aceptable y económico); volé con Turkish Airlaines comparando el billete 3 meses antes -250 euros- a través de MUCHOVIAJE para tener opción de contratar un seguro de cancelación y el vuelo fue satisfactorio, puntuales y comida decente.

COMIDAS:lo mejor del viaje, probablemente. Por 10-15 liras se come bien (1 mercimek corbaçi -sopa de lentejas-, pizza turca o doner kebap y de postre baklava) en restaurante Onbasilar (C/ Muradiye Cad., 17, Sirkeci) y menú similar en Hala (c/ Istiklal Cadessi), restaurante que mantiene un aire tradicional turco. Algo más caro en la anterior calle se encuentra unos de los restaurantes favoritos de Omar Pamuk, el Haci Baba.

En el Crucero por el Bósforo, al llegar a Kavagi comimos por 12 euros en el restaurante que hay al final del ascenso hasta el castillo que se encuentra en esta zona. Las vistas al mar del Marmara son inmejorables.

CAMBIO DE DINERO: en el aeropuerto, la comisión es de aproximadamente de 3 libras. No olvidéis que el cambio mínimo permitido es de 20 euros en el aeropuerto (por si al regreso dejáis algo para cambiar). Hay casas de cambio en las calles principales y más turísticas, enfrente de la Mezquita Azul,Sultanahmet, por ejemplo. No es aconsejable hacerlo en los hoteles por la alta comisión que se llevan.

TRANSPORTES: es muy fácil moverse en tranvía. Cada viaje cuesta 1,30 liras (jeton) y se puede comprar en los quioscos habilitados en cada parada. Es muy seguro y limpio al igual que el metro. En el mapa de Estambul que te envía la embajada vienen marcadas las líneas de metro, tranvía y barco.

Del aeropuerto es muy fácil llegar al centro de Estambul en metro y tranvía. Después de coger el equipaje para acceder al metro, debéis salir del interior del aeropuerto y en la misma fachada a mano izquierda encontraréis un ascensor que debéis tomar para bajar al acceso del metro.
Cogéis la línea en dirección a Zeytinburnu. Ahí cogéis un tranvía en dirección Kabatas. Unos 45 minutos aproximadamente desde el aeropuerto.

VISITAS: casi todos los monumentos cuestan 10 liras o 20 liras el acceso. Conviene madrugar (a las 9h estar ya si es posible en el recinto) para evitar la afluencia, que la habrá de turistas.
En invierno el crucero por el Bósforo solo sale a las 10.30h diariamente y el ticket se compra por 12,5 liras en el mismo muelle de donde sale (zona Eminonu, último muelle que está pegado al puente de Gálata.)Regresa a las 15h desde Kavagi y llega a Eminonu a las 16,30h.

Para nuestro planning, seguí las indicaciones de un hilo abierto en este foro («Resumen de Estambul»), donde una forera publicó su planning de cada día.
No pudimos ver el Palacio Dolmabahe, ya que al ser 1 de enero era festivo y casi todo estaba cerrado. Por cierto, esta información debería constar en las guías o folletos informativos turísticos del Gobierno Turco, algo que de momento no es así.

Personalmente, vi desmesurado el precio de la entrada a la «Cisterna Sumergida» -10 liras-, es una visita rápida y que debido a la afluencia de turistas pierde el encanto que debiera tener.

COMPRAS: Estambul es caro desde mi humilde opinión. Los precios no son escandalosos, pero comprar determinados artículos como juegos de plata de té, pashminas o lámparas con vidrieras de colores (que se ven a montones) al mismo precio y calidad que lo puedo hacer en los «puestecillos» callejeros que ponen en mi ciudad no lo veo sensato. Es lo que tiene la globalización.
Aún así disfruté de mi paseo por el Gran Bazar (abierto hasta las 19h) y el Bazar de las Especias que me gustó más que el anterior al haber menos turistas y ser más pequeño.
Para los amantes de las imitaciones las hay a montones (ropa y artículos de piel) en el Gran Bazar y calles cercanas. Por cierto, camino de Suleymaniye, encontramos una calle en la que abundaban los comercios exclusivos de vaqueros, en algunos había exposición de diferentes tejidos vaqueros y te lo hacían a medida.

TETERÍAS Y CAFÉS CON ENCANTO: imprescindibles en este viaje. Me gustaron: tetería «Lâle Bahçesi» al lado de la mezquita de Suleymaniye y café «Turk OCagi», por Sultanamet, donde podréis fumar la típica sisha.

FIN DE AÑO: la pasamos en la calle Istiklal Cadessi. Nos sorprendió la cantidad de jovencitos turcos que tomaron la calle en grupos numerosos y la nula presencia de jóvenes turcas. Había mucha animación en esa calle y en la plaza Taskim. También numerosos locales que tenían fiestas privadas.

Al día siguiente vimos en un informativo turco que se habían producido incidentes entre algunos grupos de jóvenes turcos que habían asediado a turistas occidentales que también pululaban a esas horas. En concreto se vieron unas imágenes de dos chicas jóvenes occidentales a las que unos turcos abrazaban efusivamente para conseguir un beso. No pretendo ser alarmista, solamente narrar un detalle con el que pretendo recordar que la precaución en aglomeraciones festivas es fundamental sobre todo si estás en un país extranjero.

IMPRESIONES GENERALES: es una ciudad muy segura y limpia, a pesar de que es difícil encontrar una papelera por la calle. Los turcos son hospitalarios y amables. En esta época del año el frío es intenso, pero soportable.

Nuestras expectativas eran altas, quizás por eso, tanto mi pareja como yo hemos vuelto un poco decepcionados. Esperábamos más de esta ciudad que recibe tanto turismo de todas las nacionalidades. Puede haber influido el hecho de que ahora en invierno oscurece pronto, a las 16.30h y salvo en las calles principales, no hay nada de ambiente por las calles y la iluminación comienza a escasear tanto en estas calles como en las aledañas que desaparece.

Me ha gustado el contraste entre el aspecto decadente de la arquitectura general de los edificios de la ciudad y la magestuosidad de las mezquitas que sobresalen. La ciudad merece una visita, pero desde mi humilde opinión no una semana para el turista, para el viajero quizá sí.

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